EXCLUSIÓN SOCIAL

Son muchos los perfiles que engloban este colectivo, pero en todos ha habido una influencia positiva en su experiencia con animales. Ya sea en prisiones u otros centros especializados, los programas de intervención asistida con animales ha concluido que los participantes han mostrado mejoras en su autoestima, desarrollando sentimientos de compasión, empatía, paciencia y confianza, facilitando la relación entre compañeros y con los profesionales y reduciendo su frustración y agresividad, así como otros comportamientos antisociales.

Si bien los colectivos con los que trabajamos muestran claras diferencias, las carencias y obstáculos a los que se enfrentan suelen ser de la misma índole. De ahí que, nuevamente, la Intervención Asistida con Animales pueda extrapolarse a cualquier ámbito de trabajo terapéutico.

En este caso, el objetivo de la intervención es conseguir que los participantes disfruten de la compañía e interacción con el animal mientras, de forma indirecta, se trabajan todas las áreas que componen su vida:
– Personal (hábitos de higiene, alimentación,…)

– Físicos (desarrollo de la motricidad, literalidad, equilibrio,…)

– Emocionales (autoestima, seguridad, confianza, empatía,…)

– Psíquicos (atención, concentración, memoria,…)

– Conductuales (impulsividad, agresividad, autocontrol,…)